Ámsterdam es la capital oficial de los Países Bajos. La ciudad está situada entre la bahía del IJ al norte y a las orillas del río Amstel al sureste. Fue fundada en el siglo XII como un pequeño pueblo pesquero. Sin embargo, en la actualidad es la ciudad más grande del país, y un gran centro financiero y cultural a un nivel internacional. La capital de Holanda es una de las más bellas de Europa. Canales, puentes, iglesias y fachadas barrocas bajo las que la late una ciudad apasionante, cuidada, viva y cívica en la que se respira un enorme amor por la belleza y el detalle. Ámsterdam une a su legado histórico un sinfín de actividades culturales y de ocio.
El centro histórico de la ciudad fue construido en gran parte en el siglo XVII, y es hoy en día uno de los centros históricos más grandes de Europa. En aquella época se construyeron una serie de canales semicirculares alrededor del casco antiguo ya existente de la ciudad. Después se edificaron las nuevas calles que ahora habían sido creadas con casas y almacenes en un estilo típico holandés que es una de las imágenes más famosas de Ámsterdam y del país. Es conocida coloquialmente como la «Venecia del norte».
La capital de Holanda es una de las más bellas de Europa. Canales, puentes, iglesias y fachadas barrocas conservadas en formol bajo las que la late una ciudad apasionante, cuidada, viva y cívica en la que se respira un enorme amor por la belleza y el detalle. Ámsterdam une a su legado histórico un sinfín de actividades culturales y de ocio que, además, están abiertas a todos los bolsillos.
Uno de los rincones obligatorios para el visitante que quiere descubrir su verdadera esencia es el barrio Jordaan, construido en el siglo XVII para los obreros que trabajaban en la construcción de los canales de la ciudad y que, hoy en un día, es un batiburrillo de callejuelas, cafés bohemios, tiendas, restaurantes informales y rincones románticos para explorar durante el día y la noche. Paseando sin rumbo fijo, con los canales como referencia, se descubrirán los centros neurálgicos del barrio, como la casa de Anna Frank o la iglesia Westerkerk. Dos museos curiosos están ubicados en Jordaan: el de las casas flotantes y el de pianolas.
Por otro lado, Ámsterdam es una ciudad repleta de mercadillos en los que es posible encontrar casi de todo, desde productos de abastecimientos básicos para el hogar y alimentación, hasta arte, libros y ropa de segunda mano. El más grande es el que se celebra de lunes a sábado en la calle Albert Cuypmarkt. Una vez allí, no debe dejarse de dar una vuelta por el barrio en el que está emplazado, De Pijp, con su curiosa mezcla de estudiantes, emigrantes de Surinam, Marruecos y Turquía, profesionales liberales y modernos que van colonizando la zona.
En Waterlooplein se respira un ambiente más joven, quizá por su cercanía a la Universidad. Este mercado de pulgas es más pequeño, pero hay una buena cantidad de puestos de ropa, quincallería militar, antigüedades bric à brac, discos, libros. Funciona también de lunes a sábado. En Jordaan hay dos rastros minúsculos, pero encantadores, que se celebran los sábados: Noodermarkt, con especial atención a los alimentos orgánicos, y Lindengrachtmarkt, quizás el más bonito.
Ámsterdam es una ciudad verde, con varios parques de estilo inglés, el más grande de todos es el gigantesco Vondelpark que, además, tiene el atractivo de estar a dos pasos de la Plaza de los Museos y, de cobijar el Museo de Cine. En De Pijp se encuentra Sarphatipark, con su bonito lago lleno de cisnes. Hacia el Este de la Estación Central se encuentra Plantage, una zona llena de rincones verdes que incluye el Wertheimpark, con el emocionante monumento Auschwitz, el Jardín Botánico más antiguo de Europa, Hortus Botanicus y el zoológico de Ámsterdam, llamado Artis Zoo.
La herradura que forman Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht alrededor del casco antiguo es la imagen de postal que uno tiene de Ámsterdam: casas de los siglos XVII y XVIII coronadas con frisos triangulares, puentes que se reflejan en el agua y casas flotantes y barquitos sobre los canales. Quizá el más pintoresco sea Reguliergracht. Camuflados entre ellos hay un montón de librerías y tiendas de discos donde uno puede perderse. Tambien pueden encontrarse tiendas de este género desperdigadas por el Barrio Rojo y el resto de canales.
Algo que siempre gusta y se encuentra es que Ámsterdam es seguramente la ciudad con más flores del mundo. No en vano, dispone del único mercado floral del mundo. Está situado en el canal Singel, entre Koningsplein y Muntplein y abre todos los días. Un espectáculo para la vista y el olfato en el que el rey es el tulipán.
Esta es una ciudad en la que las distancias son lo suficientemente cortas como para no depender del trasnporte público ni del coche. Lo ideal es ir caminando de un sitio a otro o, casi mejor, alquilar una bicicleta. La ciudad es completamente llana y está hecha para las dos ruedas, con un sinfín de carriles bici. Ámsterdam es famosa por la enorme cantidad de bicicletas y es el centro mundial de la cultura de la bicicleta.
La oferta gastronómica de Ámsterdam es amplísima. Desde los diversos puestos de comida callejera que hay por la ciudad y los establecimientos de comida rápida y cafeterías que abundan por el centro y que ofrecen platos sencillos como sándwiches, sopas, ensaladas, etcétera., hasta buenos restaurantes. Sin olvidar que muchas carnicerías, tiendas de ultramarinos y supermercados con mostrador preparan bocadillos (broodjes). Los restaurantes de cocina italiana, oriental: china, japonesa, tailandesa, vietnamita, y de Surinam son los más numerosos. La cocina neerlandesa no es especialmente sofisticada, pero ha ido mejorando, en ella abunda el pescado ahumado, especialmente el arenque, el marisco y los guisos de carne, patata y verdura.
